sábado 7 de noviembre de 2009

En Público

Mientras sigo perfilando mis sentidos perversos, os dejo el responsable de mi regreso... espero que no me deje sin leche :-)

domingo 16 de agosto de 2009

Servicio Completo

¿Me podría explicar porqué me está desabrochando el pantalón señorita? - le pregunto incrédulo a la misma azafata a la que minutos antes le había pedido una almohada para descansar durante el vuelo de regreso a casa.

¿Porqué lo pregunta? Me parece que su rabo no tiene duda alguna de cuales son mis intenciones.. y ahora que la tengo agarrada entre las manos, toda tiesa y palpitante, me parece intuir que no querrá que me detenga ¿verdad? - sabía perfectamente que mirándome con esos ojitos no me resistirirá.

Debería saber que estoy casado, ¿Y si nos pillan? - le pregunté.

¿A caso le importa? No veo que a su rabo le sea un problema. Debería relajarse y disfrutar de la mamada, no dude que yo disfrutaré de su leche caliente derramándose por mi boquita, más aún sabiendo de su infidelidad... ahora mismo mi coño chorrea pensando en ello... recuerde que la quiero toda ¿lo entiende? - me contesta provocativamente abriendo completamente la boca, sin dejar ni por un instante de mirarme a los ojos, sacando la lengua haciendo aterrizar sobre ella si polla.

Además, si tanto le preocupa, ¿no escucha el ruido en el asiento de atrás? Una de mis compañeras esta pajeando a otro pasajero y no parece que a este le importe mucho, y eso que el muy cabrón tiene a su mujer dormida a su lado... son recién casados... ¿lo sabía?... a mi compañera se le ha empapado en conejito al verlo en la lista de pasajeros, le da mucho mucho morbo seducir al novio... quizás luego incluso le coma el coño a su esposa en los lavabos... quien sabe... si quiere, gírese y verá como se le ha puesto al muy cabrón... se la está descapullando... mmmm... como vaya con cuidado me va a manchar el uniforme... ¿de verdad no quiere mirar? por lo duro que se le ha puesto a usted el pirulo creo que la situación es de su agrado... ¿o a caso me equivoco?

No se equivocaba, los gemidos en el asiento de atrás unidos a las imagenes perversas que dibujaba la azafata en mi mente, me habían puesto como una moto. Sus palabras me sobreexcitaban e inevitablemente me llevaban a su camino.

Su lengua recorría la punta de mi polla, la muy putita sabía que estaba a punto de correrme. Posiblemente no era su primer servicio durante el vuelo, su pelo manchado la delataba. Pero sólo hacía que ponerme más y más cachondo la situación. Su sonrisa rodeaba todo el grosor y ya no tenía fuerzas para resistir.

¿No me va a dar de beber de su biberón señor? - me preguntó con voz sumisa, dejando un rastro de saliva entre la punta de mi rabo y sus labios. El primer chorro no se hizo de rogar, y cruzo por encima de su pequeña nariz hasta mancharle la mejilla y el pelo. Momento que aprovecho para volverse a poner en la boca y chuparla sin piedad. Me estaba ordeñando con la boca, dejándome los huevos sin gota de leche.

Se levantó y con la lengua relamió los restos que aún goteaban de los labios.

Espero que el servicio haya sido de su agrado - me comentó arreglándose la falda, antes de continuar su camino por el pasillo sin esperar mi respuesta.

sábado 15 de agosto de 2009

Sol Naciente

¿Donde se encuentra el Sr. Floppy que hace días anda desaparecido? Algo debe mantener su pirulo en tensión que no le permite más que dejar volar su perversa mente.

Pero quien podría resitir a estos conejitos orientales :-)

martes 11 de agosto de 2009

Aún de vacaciones

No se me ha comido el lobo, aunque si me la chupa... :-)

Mientras espero a que se decida, sigo de vacaciones por un país lleno de mentes perversas... seguro que que más de uno sabe a cual me refiero, pues ya hice referencia a este en otros posts.

sábado 18 de julio de 2009

Confiésate


Aún con la sonrisa en tus labios, sentados en banco, con la falda completamente replegada, siento la caricia de tu mano sobre mi entrepierna. Tus dedos apresurados desabrochando los botones del pantalón, abriendo camino para liberar mi polla de su opresión, y descapullándolo hábilmente al salir.

- “Parece que no sólo al párroco le he puesto duro el pirulo...” - me comentas mientras las beatas de la primera fila pasan por nuestro lado, mirándonos con desprecio, dándose cuenta del motivo del nerviosismo de su joven pastor. Notas sus miradas sobre mi rabo tieso, mientras empiezas a pajearme lentamente para que no pierdan detalle.

- “¡Señoras si les gusta lo que ven deberían pasar a ver a su párroco a la sacristía! con el bulto que se le marcaba al salir, no dudo que ahora tiene un buen cirio encendido entre sus manos...” - te gusta provocarlas con tu lenguaje obsceno mientras marchan escandalizadas.

- “Pero recuerden en comentarle que le haremos una visita para que bautice este conejito... seguro que no le importa... ¿no creen?” - no puedo resistirme en comentar, mientras con los dedos abro tus labios a sus puras miradas. Estas chorreando.

Mientras las beatas siguen su camino hacia la salida, nos levantamos. Mis manos dejan caer los tirantes de tu vestido, el cual irremediablemente cae al suelo dejándote completamente desnuda. Te agachas para recogerlo dejando tu culo en pompa a merced de mi rabo, que no resiste la tentación de recorrer, al tiempo que te agarro con ambas manos las caderas.

- “mmmm... te noto especialmente perverso...” - mientras con una de tus manos me agarras con fuerza - “...creo que deberías confesarte a tu nuevo dios... ¿sabes como hacerlo?” - guiándome con el rabo hasta el confesionario que queda a nuestra derecha.

- “Deberás mostrarme que debo hacer...” - te respondo ya en el confesionario contigo sentada abierta de piernas sobre mi, y la polla empinada palpitando delante de tus labios.

- “¿Cuanto tiempo hace que no confiesas ante tu dios cabrón?” - me preguntas pícaramente.

- “...mmm... hace mucho tiempo...” - te contesto.

- “¿estas seguro?” - empiezas a frotar con fuerza mi polla contra tu coño, inundando el pequeño recinto con nuestra olor - “..mmm... me parece que voy a tener que refrescarte la memoria...” - me incitas con un tono insinuante - “...o a caso no te acuerda de quien es tu Dios?” - metiendo la punta de mi rabo entre tus piernas...

- “Me parece que tu amigo si que sabe de que estoy hablando... fíjate como se lubrica en su presencia”

Un ruido característico desde el otro lado de la mampara de madera del confesionario atrae tu atención.

- “¿Has oido? Parece que no estamos solos...” - sonríes perversamente - “...y por lo deprisa en que se la está cascando, parece que esta ansioso por ser convertido a su nueva religión...¿o me equivoco?”

- “mmmm... sí...” - una tímida voz responde. Entre las rendijas de la mampara se puede observar una pequeña silueta, intuyéndose el rápido movimiento de su brazo y mano sobre su miembro.

- “¿Sí que?” - le espetas segura, desafiante, mientras te empalas a mi y empiezas a cavalgar lentamente.

- “Sí... quiero convertirme...”- responde de una voz entrecortada por la excitación.

- “con la ansiedad con la que te cascas la polla, creo que lo que realmente quieres es taladrarme el coño...” - te encanta utilizar un lenguaje obsceno con los novatos - “...¿quieres probarlo cielo?” - mojándote los dedos con los fluidos que lubrican mi rabo al penetrarte - “acercate y chúpalo” - ofreciéndole uno de tus dedos a través del entramado.

- “mmmmm.... así.... déjalo bien limpio...mmmmm... me estas poniendo muy guarra....” - ni que lo digas, aceleras tus ritmo sobre mi polla y tu respiración se acelera notablemente - “... vamos sigue cascándotela... no te pares... demuéstrame que quieres convertirte... tu rabo no tiene dudas...”

- “oooohhhhh..... ahhhhh....” - un chorro de leche empieza a deslizarse entre las maderas. El morbo de la situación me lleva al extremo de mi orgasmo, y descargo dentro de ti. Al sentir el primer chorro en tus entrañas, te paras y clavas buscando sentirme completamente, antes de continuar cavalgándome lentamente.

- “mmmmmm... así me gusta... lámemelo y te sabre recompensar...”

jueves 16 de julio de 2009

Quémame

No lo dudes, no hay nada que me ponga más cachondo que despertar tu sonrisa perversa de buena mañana. Aún con mi polla empalada en tu coño, giras la cabeza intentado cruzar tu mirada con la mía. En silencio, tú y yo sabemos que llega el momento de quemarnos juntos para la eternidad.

Con la mano te sacas mi rabo tieso y guías mi mano a tu entrepierna.

“¡Mira como me tienes cabrón! Estoy empapada como nunca...” - tus palabras obscenas rompen el silencio - “...espero que tu compañero no me decepcione hoy...” - me susurras mientras cierras tu puño con fuerza y haciéndolo palpitar con cada una de tus palabras.

Sin dejar de agarrarme, me arrastras hasta la ducha. Abres el grifo y dejas que el agua empiece a caer, mientras con los dedos manoseas mis huevos.

“¿Llenos de leche? Veremos, hoy descubriré si has sido obediente estos días...” - no ha sido fácil, no has dejado ni un sólo día de provocarme, pero asegurándote de mantener mi mente sedienta de ti.

El olor a ti me invade mientras te rasuro bajo el chorro de agua. Durante la noche anterior habías hecho lo propio conmigo. La voluntad de mi lengua parece quebrarse a medida que mis sentidos se llenan de ti. Instintivamente busca su origen y te arranca el primer suspiro.

“¡mmmm aún noooo cabrón, auuuún noooo mmmmm!” - apartas mi cara con tus manos, mientras me relamo los labios mirándote a los ojos. Deliciosa.

Llega el momento de vestirte. Provocativa e inocente al mismo tiempo, con un vestido de verano blanco, sin ropa interior. Sandalias, dejando al descubierto tus pies.

La ceremonia había empezado, pero te hice avanzar, agarrándote la mano con fuerza, por el pasillo central hasta los primeros bancos.

¿Quien podía sospechar de las perversas intenciones de una mujer acalorada y su acompañante cuando entramos en la iglesia ese domingo de verano? Quizás si se hubiesen fijado que llevabas los pies descalzos...

“¿No pensabas que estaríamos sólos?” - te susurro al oído. “¿No te has fijado como te miran, estos beatos te comen con la mirada?” - me respondes con un guiño, mientras mi mano se asienta sobre tu muslo. El calor es sofocante y la ropa empieza a empaparse.

El joven párroco no te quita el ojo desde que hemos entrado. Tímidas miradas pero evidentemente no le eres indiferente. Inesperado, pero no puedo evitar comprobar hasta donde quiere llegar. Mi mano empieza a subirte el vestido dejando ver centímetro tus piernas... y sus palabras se entrecortan cada vez con más frecuencia.

Murmullos entre las beatas que nos rodean. No entienden nada.

“¿Qué le pasa al párroco, le he puesto tieso el pirulo con sólo enseñarle las piernas?” - me comentas abiertamente aprovechando el ruido que nos rodea. Decirme eso y terminar de subir el vestido mostrándole tu conejo rasurado, empapando tus muslos y mis dedos recorriéndolos.

Los murmullos aumentan. Pero lamentablemente no se ha corrido, el muy cabrón recupera la compostura y da por terminada la liturgia y retirarse a la sacristía.

Parece que por fin nos dejan solos.

Susurros

Siguiendo la estela de Mantis y Ged he añadido la opción de dejar pequeños susurros en el blog.

Un paso más para conocer vuestras mentes perversa ¿no vais a pervertirme? :-)