"¿Aún te acuerda del día en que nos casamos?" - no podía ser de otra forma, no podía ser una boda convencional como la de los demás. Fue un día para compatir con nuestros amigos, bueno más bien para compartirte.

Durante mucho tiempo habíamos fantaseado en ello, en especial nos excitaba pensar en como pervertir a nuestros inocentes amigos ese día. Así, en los meses previos, infinida de ideas recorrieron nuestras calenturientas mentes. Por que negarlo, tener la polla clavada en tu húmedo conejito siempre ha sido una fuente de inspiración, más aún viéndote a la vez mamar como una zorrita en celo la polla del vecino, haciéndolo correrse sobre tu cara mientras su mujer tocaba el timbre de la puerta preguntando por su marido. Y tú, aún con su leche caliente deslizándose por entre tus tetas y con una sonrisa en la cara, decirle para tranquilizarla, que no lo habías visto, pero seguro que no tardaba demasiado en volver (a correrse claro) .
Llegaron los preparativos. Como habíamos acordado todas las invitaciones al evento no eran iguales, dos al azar incluirían una invitación extra. Una foto tuya, vestida parcialmente con el vestido de la ceremonia, aunque mostrando todas aquellas cualidades que vuelven locos a quienes te poseen.
La siguiente nota manuscrita acompañaba la foto:
"¡¡Casi no se te reconoce en las fotos de la leche que han derramado esos cabrones!!" - recuerdo que te comenté.
"Así nos vamos a divertir mucho más" - me contestaste sonriendo desde la cama.

Durante mucho tiempo habíamos fantaseado en ello, en especial nos excitaba pensar en como pervertir a nuestros inocentes amigos ese día. Así, en los meses previos, infinida de ideas recorrieron nuestras calenturientas mentes. Por que negarlo, tener la polla clavada en tu húmedo conejito siempre ha sido una fuente de inspiración, más aún viéndote a la vez mamar como una zorrita en celo la polla del vecino, haciéndolo correrse sobre tu cara mientras su mujer tocaba el timbre de la puerta preguntando por su marido. Y tú, aún con su leche caliente deslizándose por entre tus tetas y con una sonrisa en la cara, decirle para tranquilizarla, que no lo habías visto, pero seguro que no tardaba demasiado en volver (a correrse claro) .
Llegaron los preparativos. Como habíamos acordado todas las invitaciones al evento no eran iguales, dos al azar incluirían una invitación extra. Una foto tuya, vestida parcialmente con el vestido de la ceremonia, aunque mostrando todas aquellas cualidades que vuelven locos a quienes te poseen.
La siguiente nota manuscrita acompañaba la foto:
"Para que no pierdas detalle de lo que podrás catar ese día debajo de mi vestido he incluido una foto que espero que sea de tu agrado. Puedes cascártela todo lo que quieras con ella, pero recuerda entre paja y paja, devolvérmela manchada de leche para confirmar tu asistencia.Unos días después de enviarlas, recibimos la respuesta.
Te espero abierta y cachonda para celebrar mi boda.
"¡¡Casi no se te reconoce en las fotos de la leche que han derramado esos cabrones!!" - recuerdo que te comenté.
"Así nos vamos a divertir mucho más" - me contestaste sonriendo desde la cama.

2 comentarios:
ummmmm floppy que ricas tetitas, que tal si tu y yo la poseemos, querrá ser nuestra sumisa?
Saludos desde Argentina guapo-
¿Por qué no querría serlo? En manos de dos mentes tan perversas sólo tiene que dejarse hacer :-)
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