- "Cada mes repites la misma liturgia, ¿crees que no me he dado cuenta?"
Te levantas más excitada que otros días, sabes que no tardará en llamar a la puerta, y no puedes perder el tiempo en preparar el encuentro. Cuidas hasta el último detalle, todo es importante con el fin de seducir a ese joven repartidor que te vuelve loca.
- "Pero hoy será diferente, hoy seré yo quien te preparé para tu cita."
- "¿Vas a prepararme para ofrecerme a ese cabroncete?" - Aunque visto lo empinada que se me estaba poniendo no hacía falta que respondiera.
Preparo la ducha. Una vez el agua llega a la temperatura adecuada, te hago entrar y me sitúo a tu espalda.
- "Lo primero es hacerte deseable a su olfato, va a desear comerte."
- "Me parece que lo que más desea es correrse sobre mis tetas... siempre lo pillo mirándomelas a través del escote. Me pone a cien saber que luego se la casca imaginándome... aunque me esfuerzo en dejarle bien poco a su imaginación, tu ya sabes..."
Lleno mi mano de gel con olor a fresa que me recuerda al de las piruletas y te enjabono completamente.
- "¿Por cierto crees que se le pondrá bien durito el pirulo a mi pequeño al verme hoy?" - parece que a ti también te recuerda a algo ese olor.
- "Seguro, sobretodo con esos labios que tienes... sólo debe pensar en llenar con su rabo la boca de su mamacita preferida". Lo se somos unos jodidos pervertidos, y lo peor es que nos encanta serlo, recreándonos en los detalles de nuestras travesuras.
Empiezo a aclararte el jabón con agua fría.
- "¿Le vas a recibir con los pezones así?"
- "Claro, así me los podrá chupar más fácilmente, ¿no crees? Y si te das prisa puedes correrte encima de ellos y así le doy de probar tu leche aún calentita... ¿quizás me pida más?... quien sabe..."
Mientras me haces propuestas para calentarme, te giro y compruebo si estás bien rasurada. Para ello me agacho y con la lengua recorro tu conejito, me encanta ver como el agua recorre caóticamente tus cuerpo hasta concentrarse en ese único punto y cae irremediablemente dentro de mi boca.
- "Esta noche debería probarlo con vino para celebrar tu éxito, ¿no crees?"
- "Eso depende de si lo hago correrse en los pantalones sin tocarlo, ¿no crees?" - sonríes.
- "Evidentemente, sólo si manchas sus pantalones con su leche".
Suena insistentemente el timbre en la puerta. A llegado tu cita y el corazón se te acelera.
- "¿No vas a abrir?" - te incito.
- "¿así? ¿desnuda?" - vuelves a sonreír.
- "Claro, ya te dije que hoy no sería como las otras veces."
Te levantas más excitada que otros días, sabes que no tardará en llamar a la puerta, y no puedes perder el tiempo en preparar el encuentro. Cuidas hasta el último detalle, todo es importante con el fin de seducir a ese joven repartidor que te vuelve loca.
- "Pero hoy será diferente, hoy seré yo quien te preparé para tu cita."
- "¿Vas a prepararme para ofrecerme a ese cabroncete?" - Aunque visto lo empinada que se me estaba poniendo no hacía falta que respondiera.
Preparo la ducha. Una vez el agua llega a la temperatura adecuada, te hago entrar y me sitúo a tu espalda.
- "Lo primero es hacerte deseable a su olfato, va a desear comerte."
- "Me parece que lo que más desea es correrse sobre mis tetas... siempre lo pillo mirándomelas a través del escote. Me pone a cien saber que luego se la casca imaginándome... aunque me esfuerzo en dejarle bien poco a su imaginación, tu ya sabes..."
Lleno mi mano de gel con olor a fresa que me recuerda al de las piruletas y te enjabono completamente.
- "¿Por cierto crees que se le pondrá bien durito el pirulo a mi pequeño al verme hoy?" - parece que a ti también te recuerda a algo ese olor.
- "Seguro, sobretodo con esos labios que tienes... sólo debe pensar en llenar con su rabo la boca de su mamacita preferida". Lo se somos unos jodidos pervertidos, y lo peor es que nos encanta serlo, recreándonos en los detalles de nuestras travesuras.
Empiezo a aclararte el jabón con agua fría.
- "¿Le vas a recibir con los pezones así?"
- "Claro, así me los podrá chupar más fácilmente, ¿no crees? Y si te das prisa puedes correrte encima de ellos y así le doy de probar tu leche aún calentita... ¿quizás me pida más?... quien sabe..."
Mientras me haces propuestas para calentarme, te giro y compruebo si estás bien rasurada. Para ello me agacho y con la lengua recorro tu conejito, me encanta ver como el agua recorre caóticamente tus cuerpo hasta concentrarse en ese único punto y cae irremediablemente dentro de mi boca.
- "Esta noche debería probarlo con vino para celebrar tu éxito, ¿no crees?"
- "Eso depende de si lo hago correrse en los pantalones sin tocarlo, ¿no crees?" - sonríes.
- "Evidentemente, sólo si manchas sus pantalones con su leche".
Suena insistentemente el timbre en la puerta. A llegado tu cita y el corazón se te acelera.
- "¿No vas a abrir?" - te incito.
- "¿así? ¿desnuda?" - vuelves a sonreír.
- "Claro, ya te dije que hoy no sería como las otras veces."

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